La dieta mediterránea en sí misma controla enfermedades como la hipertensión, obesidad, colesterol o síndrome metabólico, pero un nuevo estudio ha demostrado que se reduce aún más el riesgo a padecer dichas enfermedades si a la dieta mediterránea se le suman frutos secos como las nueces, avellanas o almendras.
Además, el estudio destaca también entre sus conclusiones que el consumo de frutos secos puede llegar a reducir el peso de forma considerable. Y por supuesto, dicho consumo supone una mejoría de los procesos de inflamación y oxidación en el organismo.
Según este estudio, los frutos secos son todo beneficios, así que ya es hora de quitarse de encima ese mito que dice que los frutos secos engordan, porque no sólo no engordan sino que nos ayudan a reducir el peso y a llevar una vida más sana siendo menos propensos a contraer ciertas enfermedades.