La obesidad podría no ser sólo una patología derivada de un problema fisiológico, también puede tener sus raíces en lo psicológico y en perturbaciones tan frecuentes como el estrés. Investigadores de la Universidad de Georgetown en Washington han identificado una hormona que podría convertirse en una diana terapéutica para evitar el aumento de peso que puede inducir el estres.
Los científicos han descubierto que una hormona --el neuropéptido Y (NPY)-- que participa en el control neural de la alimentación podría también estar vinculada a la obesidad inducida por el estres. El neuropéptido Y actúa sobre el cerebro para dirigir la necesidad de comer y de no mantener una dieta acorde con los parámetros alimenticios normales.
Los investigadores descubrieron que el NPY de los nervios periféricos puede también actuar directamente sobre el tejido adiposo, convirtiendo a los ratones en obesos en respuesta al estrés físico o emocional. Este efecto parecía depender de la liberación de otra hormona bien conocida: el cortisol.
De forma destacada, el bloqueo del receptor de NPY sobre las células de grasa evitó la ganancia de peso y, en consecuencia, la obesidad, lo que apunta a una posible diana para contrarrestar este efecto secundario negativo del estrés, lo que mermaría los niveles de ansiedad y permitirá poder llevar una dieta sana.