La dieta mediterranea y la recién descubierta dieta atlantica reducen la incidencia de un gran número de enfermedades como las cardiovasculares, además de minimizar los riesgos de mortalidad por cualquier patología, aseguran especialistas defensores de estas dietas.
Estos argumentos fueron explicados durante el Congreso Anual de la Sociedad Española de Medicina General celebrado en Salamanca, cuyo objetivo se enfocaba en frenar el desarrollo del nuevo modelo de dietas y un estilo de vida importado, asociado a un incremento de problemas de salud que está aumentando la prevalencia de distintas enfermedades crónicas.
La dieta mediterránea, a base de aceite de oliva y un alto consumo de alimentos ricos en fibra como frutas, verduras, legumbres y hortalizas, reduce la mortalidad por enfermedad cardiovascular en un 25%, según consta en el conocido 'Estudio de los siete países' que llevó a cabo el doctor Ancel Keys en la década de los 50.
Además, en los últimos años se ha demostrado que este tipo de dietas reduce también la incidencia de otras patologías como la diabetes, por su riqueza en carbohidratos complejos y en aceite de oliva. Para la obesidad se están empleando métodos basados en esta dieta en modelos hipocalóricos para conseguir combatir el exceso de peso; el cáncer de colon, gracias al consumo de aceite de oliva y grasas derivadas de aceites procedentes del pescado.
Por otra parte, la dieta atlantica sigue un patrón de alimentación que se presenta como una alternativa igual de saludable y que se apoya en el consumo de pescado y otros productos del mar, carne de ternera y de cerdo, legumbres y vino blanco.
En este caso, según estudios recientes se trata de una dieta de enorme valor preventivo en enfermedades cardiacas, metabólicas y en algunos tipos de cáncer, así como en el desarrollo de los recién nacidos, con un coeficiente intelectual mayor si la madre es consumidora de pescado, e, incluso, en la conducta psicosocial de las personas.