Llega el verano y con él los cambios de temperaturas que generalmente afectan nuestro cuerpo. La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición, dependiente del Ministerio de Sanidad y Consumo, ofrece una serie de recomendaciones para evitar que nuestra salud se altere en esta época llevando una dieta adecuada. De esta manera, aconseja lo siguiente:
1. Lavarse las manos antes de cocinar y durante la preparación, así como después de ir al baño.
2. Las superficies y el menaje de la cocina deben estar limpios y protegidos de insectos, mascotas y otros animales para evitar que las bacterias que éstos transmiten lleguen a los alimentos y alteren nuestra salud.
3. Los alimentos crudos deben estar separados de los cocinados, pues esto es base de una buena dieta. Los utensilios para manipular unos y otros deben ser distintos y deben conservarse en recipientes separados.
4. Se deben cocinar bien los alimentos, para que no queden crudos, y asegurarse de que las sopas y guisos alcancen el punto de ebullición. Aunque a simple vista no lo parezca, una dieta adecuada depende fundamentalmente de la cocción precisa de los alimentos.
5. La temperatura ambiente no es segura para descongelar los alimentos ni para conservar los ya cocinados. No es recomendable almacenar la comida durante mucho tiempo, aunque sea en el congelador.
6. El agua para cocinar siempre tiene que ser potable y los alimentos saludables y frescos. Además, dentro de su dieta debe incluir beber al menos 2 litros de agua.
Una especial advertencia hace con respecto al consumo de pescados. La AESAN recuerda la presencia del parásito anisakis en estos alimentos y sus efectos en la salud. Por tal motivo, en primera instancia recomienda no comprar pescado sin vísceras, cocinarlo a temperaturas superiores de 60 grados, congelarlo durante 24 horas a una temperatura de menos 20 grados si se va a consumir crudo. Así, podremos mantener este saludable alimento en nuestra dieta sin que tenga efectos perniciosos en nuestro organismo.