El lúpulo, uno de los ingredientes fundamentales de la cerveza, retrasa el envejecimiento e influye positivamente en los parámetros sanguíneos del metabolismo oxidativo.
Esto pudo ser demostrado después de un estudio realizado por el Centro de Información Cerveza y Salud a 50 monjas de clausura que habitan en tres monasterios cistercienses de la provincia de León, quienes además estaban bajo una dieta equilibrada.
La investigación 'El lupulo contenido en la cerveza, su efecto antioxidante en un grupo controlado de población', se realizó con el objetivo de analizar la relación entre el consumo de una bebida rica en compuestos antioxidantes y los parámetros sanguíneos del metabolismo oxidativo, y su relación con el metabolismo lípido y los parámetros de inflamación, además de su complemento con una dieta adecuada.
Los resultados del trabajo demuestran que "la cerveza sin alcohol retrasa el envejecimiento", según indica el informe elaborado, que precisa además que su ingesta surte efecto en el marco de "una dieta adecuada", donde "el consumo moderado de cerveza sin alcohol puede contribuir a la reducción de patologías asociadas con la edad y conseguir un envejecimiento más saludable".
La cerveza tiene una capacidad antioxidante global significativa, ya que posee "valores similares a otras como el vino y, de las no alcohólicas como el mosto", y tanto las cervezas negras, como las rubias y las sin alcohol, "poseen valores similares".
Por otra parte, los responsables del estudio aseguraron que ha quedado comprobado que el lupulo influye positivamente en algunos parámetros de riesgo cardiovascular, ya que disminuye los niveles de colesterol total y triglicéridos.
A su vez, recordaron que la cerveza es el único producto alimentario que utiliza el lupulo en su elaboración. Sin embargo, insisten que para poder ver estos efectos es necesario llevar una dieta adecuada.